Una vez, cuando se descubrió la primera molécula como antibiótico así mismo como herramienta terapéutica, podemos entonces imaginar que las infecciones desaparecerían. Realmente no es así, el uso de antibióticos veterinarios tiene diferentes y muy variadas aplicaciones; hay quienes manejan la medicación de verano y la medicación de invierno, por ejemplo, práctica que peca en uso indiscriminado de antibióticos y antimicrobianos en la dieta de los animales, hay quienes los consideran como parte de la fórmula alimenticia.

En años recientes, se pone más atención en la inocuidad alimentaria y con ello en el uso racional de los antibióticos veterinarios; en Europa se llegó al punto de prohibir el uso de antibióticos veterinarios en el alimento balanceado de los animales productores de leche, carne, huevo y en las explotaciones acuícolas (peces), podría esto hacernos pensar que las ventas de antibióticos veterinarios que se aplican en el alimento de los animales disminuiría, sin embargo lejos de ello, el consumo de la oxitetraciclina, uno de los antibióticos veterinarios más comunes, incrementó sus ventas, independientemente de las vías de aplicación, la oxitetraciclina aplicada en el alimento se ha utilizado no solo como tratamiento sino que su mayor utilización es como preventivo.

Hay quienes aplican la oxitetraciclina, al destetar en las granjas porcinas, a la hembra y a los lechones, con fines preventivos; los productores de bovinos al recibir al ganado en los corrales, los productores de leche al parto, en fin, en cada uno de los casos es una práctica común para prevenir posibles infecciones, ahora bien se hace un llamado al uso racional de los antibióticos veterinarios en dos sentidos. ¿Qué fue lo que causó el uso de oxitetraciclina si las prácticas de tipo “preventivo” caen en desuso? ¿Acaso el uso indiscriminado de los antibióticos veterinarios provocó que los microorganismos se hicieran más resistentes? ¿Será acaso que el uso de antibióticos veterinarios únicamente con fines terapéuticos requirió dosis mayores o durante más tiempo?

Desde mediados del siglo pasado (Stockstad y Jukes 1950), se observa que con la aplicación de pequeñas dosis de antibiótico en el alimento se mejora el desempeño de los animales asumiéndose por el incremento del crecimiento, argumentándose este comportamiento por el control de microorganismos que provocan infecciones subclínicas en los animales, enfermedades inducidas por el transporte (fiebre de embarque), cambios en el ambiente (frio, calor, lluvia, etc), rotación de potreros, cambios de corral, reagrupar animales, etc. Todas estas condiciones que provocan un estado de tensión (estrés) en los animales, fue luego considerado un factor detonante de enfermedades y así se descubrió que el uso de ciertas dosis de antibiótico mejoraba el desempeño de los animales.

Luego se encuentra pues, que la conversión alimenticia, el índice de crecimiento, la ganancia diaria de peso, entre otros indicadores productivos, se mejoraban considerablemente con el uso regular de antibióticos veterinarios en el alimento. No obstante tampoco se puede encontrar la correlación en el metabolismo de los animales domésticos, toda vez que no sea el control de ciertos microorganismos, peor aun cuando se favorece el uso de antibióticos que no son absorbidos en el tracto intestinal.

Otros aspectos para considerar en ésta reflexión, son que en los trabajos documentados, los resultados más significativos se lograron en condiciones de poca higiene, con mayor agresión al espacio vital, al confort de los animales. Se puede observar que el desempeño de los animales, es un fenómeno multifactorial que se ve influido por el alimento, impacto ambiental, el estado fisiológico, la población microbiana en el ambiente, el manejo y no necesariamente se refiere al uso preventivo de antibióticos veterinarios.

En otro orden de ideas la exigencia de productividad sobre los animales hace más crítica la necesidad de argucias y compuestos para mejorar el desempeño de los animales domésticos, lo cual lleva a los productores a desafiar los tiempos de retiro de los antibióticos y otros medicamentos veterinarios, utilizados como promotores del crecimiento y de la magrez de la carne, de tal manera que en muchos casos los animales y/o sus productos no han desechado adecuadamente los aditivos utilizados en el alimento. Esta es una de las razones fuertes que hicieron a la comunidad económica europea, la unión americana, por ejemplo, a la prohibición de antibióticos como promotor de crecimiento  y otros productos como los beta adrenérgicos, la salud pública, ya que el uso indiscriminado de antibióticos y no respetar los tiempos de retiro del tratamiento, conlleva a: contaminación de los productos y subproductos, comprometiendo la inocuidad alimentaria, incluso en los casos más extremos intoxicación.

Respetar el tiempo de retiro de los tratamientos con medicamentos veterinarios de uso terapéutico como promotores de crecimiento tiene un fuerte sentido ético y de responsabilidad, se dice que en  muchos casos de personas hospitalizadas se dificultan los tratamientos debido al consumo de alimentos de origen animal contaminado por antibióticos veterinarios que no fueron retirados con el tiempo necesario para ser eliminados, así es estimado lector las infecciones con alto grado de resistencia a los antibióticos, se ven influidos por el uso indiscriminado de antibióticos veterinarios.

Luego entonces debemos considerar lo siguiente, el uso de antibióticos veterinarios como promotores de crecimiento tienen mejor desempeño en situaciones de poca higiene, por lo tanto ¿no será mejor poner atención en la higiene, el manejo, la nutrición de los animales? Un animal confortable y bien nutrido es un animal que produce. Luego la respuesta de las infecciones a los tratamientos es pobre debido a que el uso de dosis menores hace que los microorganismos se hagan resistentes, peor aun cuando se usan por períodos prolongados con una subdosis.

Por otro lado, se han venido considerando la posibilidad de utilizar ciertos medicamentos con fines de promotor de crecimiento, cuando su índice de absorción es muy bajo, por ejemplo:

No CEE            Aditivo

E – 700 Bacitracina de zinc

E – 710 Espiramicina

E – 711 Virginiamicina

E – 712 Flavofosfolipol

E – 713 Fosfato de tilosina

E – 714 Monensina sódica

E – 715 Avoparcina

E – 716 Salinomicina sódica

E – 717 Avilamicina

La utilización de antibióticos veterinarios en el alimento trae consigo innegables beneficios, como el control metafiláctico de enfermedades, mejorar el desempeño de los animales para consumo humano, llevando al mercado productos de origen animal a mejor costo, sin embargo persiste el riesgo de contaminación debido a que los residuos de los antibióticos veterinarios y/o sus metabolitos persistan en los productos y subproductos de origen animal, lo cual conlleva a: Problemas sanitarios (toxicidad y aparición de resistencias), problemas tecnológicos y problemas analíticos.

En las personas que pudieran consumir alimentos de origen animal contaminado con algún antibiótico veterinario, realmente la dosis suele ser muy pequeña y el efecto no es perceptible a menos que fuere alérgico a la molécula, el efecto crítico sería la creación de resistencia, aunque el riesgo de adquirir una infección por una bacteria resistente es por contacto directo por lo que el mayor riesgo lo tienen las personas que trabajan directamente con los animales (granjeros, veterinarios, zootecnistas); esta población es relativamente pequeña no representa un problema grave de salud pública, si tal vez un riesgo profesional. Pero el consumo de leche, aunque se consume pasturizada generalmente, contaminarse con bacterias resistentes es prácticamente improbable, el consumo de antibióticos y/o sus metabolitos si es muy probable, como por ejemplo los subproductos; la miel, en el caso de huevo mientras el cascarón esté intacto, prácticamente está estéril, la carne es uno de los productos de alto riesgo porque puede contaminarse con el contenido gástrico o intestinal.

Los efectos tecnológicos se refieren a la fabricación de productos fermentados como: quesos, yogurt, filete añejo, entre otros, la fermentación será defectuosa debido a los residuos de antibióticos veterinarios y/o sus metabolitos presentes en los materiales. En el aspecto analítico la presencia de residuos, puede provocar que un aislamiento bacteriano no se logre de forma adecuada provocando que los diagnósticos sean imprecisos, peor aún en los análisis de alimentos la presencia de un microorganismo potencialmente patógeno, al no ser detectado el producto es potencialmente un foco de infección cuando el efecto inhibidor se detenga o el microorganismo encuentre las condiciones de crecimiento, tanto más grave si el microorganismo desarrollo resistencia al antibiótico contaminante de éste alimento.

Sin llamar a conclusión éste tema de bioética, me parece oportuno reflexionar en la importancia que tiene el uso racional de los antibióticos veterinarios. Si bien ahora se controla la auto medicación con antibióticos en las farmacias, así se controla el mal uso por personas inexpertas; no sé si aplique el término “automedicación” en veterinaria, pero es común la aplicación de antibióticos sin la prescripción y supervisión de personas experimentadas como un veterinario, aunque existe la NOM-064-ZOO, que afecta a la prescripción, uso y control de los medicamentos veterinarios, persiste el uso indiscriminado de los productos veterinarios… éste es tema para continuar en el debate y compartir puntos de vista. O no?!?!

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